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Versión virtual. Año XXIV. N° 360

Roma, 31 de marzo de 2020

Fundaciones y aniversarios de las Servidoras

A inicios del mes de marzo Dios nos concedió la inmensa gracia de poder iniciar una nueva fundación en Girona, España, para la atención del Templo Expiatorio del Sagrado Corazón en esa ciudad. La Santa Misa de inauguración de la fundación se iba a llevar a cabo el día 15 de marzo con el Señor Obispo de Girona, Mons. Francesc Pardo i Artigas, pero debido a la situación del coronavirus fue pospuesta hasta nuevo aviso. Sin embargo, la Providencia había dispuesto que pudiésemos llegar antes del cese del movimiento en la ciudad, de modo de poder continuar con la Adoración que se realizaba en el templo. Es así que nuestra misión consiste en acompañar al Santísimo Sacramento, adorarlo por todos aquellos que no pueden venir y adorar. Ofrecemos nuestros sacrificios y cruces al Sagrado Corazón por España en estos momentos tan difíciles y por todo el mundo.

La comunidad se encuentra bajo el patrocinio del más grande apóstol del Sagrado Corazón que ha tenido España, el Beato Bernardo Hoyos, quien recibió la revelación de una gran promesa que le hiciera Jesús el 14 de mayo de 1733, después de haber recibido la comunión: “Reinaré en España, y con más veneración que en otras partes”.

El Templo Expiatorio en la ciudad de Girona

También damos gracias a Dios por haber podido dar inicio a otra fundación monástica en el día del Patrono de la Iglesia y de nuestro Instituto, el pasado 19 de marzo. En efecto, ese día de fiesta para la Iglesia, nuestro Instituto dio inicio a una nueva fundación monástica en Filipinas, el cual llevará el nombre de “San José, custodio del Redentor y protector de las vírgenes”. Como en todos nuestros monasterios, también allí las contemplativas dedicarán su vida de oración y sacrificio por una intención particular, que será la de implorar para que la Iglesia sea, hasta los últimos confines de la tierra, testigo de Cristo, Redentor del hombre, centro del cosmos, y de la historia, según la carta encíclica “Redemptor Hominis” de San Juan Pablo Magno. Fueron destinadas a esta nueva fundación la madre Maria Ina ng Awa y las hermanas Maria Ina ng Hapis, Maria Virgen a Masiasihen, Maria Birheng Dalisay y Maria Talang Maliwanag.

También en este mes, el pasado domingo 22, pudimos dar inicio a otra nueva comunidad en Brasil, en Minas Gerais. Fueron destinadas a la nueva fundación, que llevará el nombre de “Ná Nhá Chica”, la Madre Maria Alegria dos Mártires y las hermanas Maria da Ressurreição y Maria Fonte de Pureza.

 

El día de la Encarnación del Verbo, celebramos con inmensa alegría y gratitud los 25 años de la Provincia “Nuestra Señora de Aparecida”, en Brasil, tierra generosa, fértil en vocaciones religiosas que se encuentran dispersas por los distintos continentes dando testimonio de Cristo ante el mundo.

 

Cambio de nombres, toma de hábitos, primeros votos y votos perpetuos

El 18 de marzo, primeras vísperas de la fiesta de San José, en Brasil, cambiaron sus nombres 30 novicias: 22 apostólicas y 8 contemplativas. Todas ellas, con ocasión del 25° aniversario de fundación de la Provincia religiosa, recibieron el santo hábito el 25 de marzo.

Novicias apostólicas:

 

Alcira Maria M. Hose Oañangarekoha   Liliana M. Mater Abscondita
Alice Gabriela M. Assunta ao Céu   Luz Clara M. Ivaga Poty
Beatriz Almeida M. Pulchritudo Martyrum   Maria Isabeli M. Margarita Pretiosa
Camila M. Mar de Misericórdia   Maria Teresinha M. Lírio do Verbo Encarnado
Camila Yumi M. Yuri Kimi   Rosemeire M. Madre delle Anime
Carla M. Mère des Innocents   Sara Vilela M. Coelestis Patriae Desiderium
Daniele Aparecida M. Gaudium Angelorum   Tainah M. Portus Indulgentiae
Elizandra M. Balsamum Purum   Thaise M. Pulchra ut Luna
Ilanne M. do Cordeiro Imolado   Thayná M. Consagrada a Deus
Isabella M. Sponsa Cantici   Valéria M. Pytu Marangatú Rembireko
Larissa M. Esposa Alegre   Vitória Carolina M. Rainha da Igreja

Novicias contemplativas:

 

Adelaine Aparecida M. do Deus Menino   Giovanna Abila M. Mulier Amicta Sole
Alis Mariane M. da Doce Solidão   Marina Rocha M. Mater Anima Eucharistica
Beatriz Viana M. Virgem da Proteção   Priscilla Karla M. Rainha da Humildade
Esttela Évelyn M. Mãe do Coração Transpassado   Talita M. Vítima de Amor

También en las vísperas de la celebración de nuestro Patrono San José, en el monasterio “Santa Teresa de los Andes” de San Rafael, Argentina, recibió el hábito la primera novicia contemplativa de esta comunidad, la hermana María Madre de los Cautivos.

Novicia contemplativa María Madre de los Cautivos

 

El 19 de marzo, solemnidad de San José, en la Provincia Nuestra Señora de Chapi, Perú, hicieron sus primeros votos de pobreza, castidad y obediencia las hermanas:

  • M. Luminaria del Cielo
  • M. Santuario del Amor
  • M. Violeta de Humildad
  • M. Dulce Paz

El día 19 de marzo, Solemnidad de San José y 32º aniversario de fundación del Instituto de las Servidoras, debido a las circunstancias particulares que nos toca vivir por la emergencia sanitaria declarada a nivel mundial, las ceremonias previstas se tuvieron que adaptar a las normas impartidas y por este motivo se multiplicaron las celebraciones, haciéndose a nivel local en todos aquellos lugares en que fue posible hacerlo. Algunas de las hermanas que tenían que profesar sus votos perpetuos en Ecuador, Brasil y Argentina se encontraban por ese entonces en período de cuarentena y otras no pudieron viajar, por este motivo están haciendo sus votos en distintas fechas.

En Ecuador, las tres nuevas profesas perpetuas para nuestro Instituto son:

  • Hna. M. de Cafarnaúm
  • Hna. M. Fons Amoris
  • Hna. M. de la Elevación

En Brasil, profesaron perpetuamente las siguientes hermanas:

  • Hna. M. Palácio da Trinidade
  • Hna. M. Confessora da Fé
  • Hna. M. das Mercês

En Argentina pudieron hacer sus votos perpetuos de pobreza, castidad y obediencia las hermanas:

  • Hna. M. Dulcedinis
  • Hna. M. Causa De Nuestra Alegría
  • Hna. M. Victoria del Rosario
  • Hna. M. Luz Clara
  • Hna. M. Elegida de Dios
  • Hna. M. de Jesús Glorioso
  • Hna. M. Ana de la Cruz
  • Hna. M. Avrora Spasienja

Hna. M. Avrora Spasienja

 

En Italia, en el monasterio “San Pablo de las Clarisas” en Tuscania, realizó su profesión perpetua la Hna. M. Mãe do Divino Inocente.

Hna. M. Mãe do Divino Inocente

Homilía del R. P. Daniel Cima, IVE, en la capilla de la Procura Generalicia, en Roma, con ocasión de la Solemnidad de la Encarnación del Verbo y 36º aniversario de la fundación de la Congregación


La humildad de María Santísima[1]

Al inicio de nuestras Constituciones –en el número 3–, cuando se explica el porqué del nombre del Instituto, se nos dice:

Aspiramos a que nuestra familia religiosa se distinga y sea llamada “del Verbo Encarnado” ya que nos acercamos al bimilenario de ese acontecimiento, que es más grande que la creación del mundo y que no puede ser superado por ningún otro.

Siendo esto así es de pensar que ninguna creatura, por espiritual que sea, podría merecer la Encarnación, sino que el Verbo se nos entregó como el gran don que nos hizo el Padre: don absolutamente gratuito e inmerecido.

Supuesta esta verdad, y conociendo la decisión misericordiosa de Dios de redimir a los hombres mediante la Encarnación, hemos de decir que ninguna creatura halló Dios sobre la tierra tan digna y tan bien dispuesta como María Santísima para cumplir este designio. Es doctrina cierta que, gracias a su cooperación a la gracia y a sus virtudes, la Virgen María fue la mujer más digna de ser Madre de Dios.

Nosotros, con nuestro entendimiento limitado, no podemos entrar en la profundidad inescrutable de los juicios de Dios para ver qué es lo que más le atrajo de María para escogerla para ser su madre; de todos modos, no nos parece inútil el preguntarnos qué virtud le mereció esta honra, pues Ella sobresalió en todas ellas: en pureza virginal, en magnanimidad, en prudencia, en fortaleza, en generosidad, en religiosidad, etc.

Pero una cosa es de advertir: que el “Verbum caro factum est” no se pronunció sino hasta que María hizo la gran profesión de su humildad: “Ecce ancilla Domini”. Se ve que lo que conquistó sobremanera al Cielo para escogerla para ser la Madre del Verbo Encarnado fue su extraordinaria humildad.

Valor de la humildad

La humildad es la primera y esencial disposición del hombre para recibir las comunicaciones divinas. En efecto, sabido es que para llenarse de Dios es necesario vaciarse de las criaturas, y sobre todo del amor de sí mismo, pues el Señor no encuentra lugar en un corazón que esté lleno de amor propio. Y es la humildad la que produce este vacío misterioso, apto para ser lleno de Dios. Si esto es necesario para crecer en virtudes y recibir la gracia más abundantemente, ¿qué diremos que es necesario para ser lleno de la misma persona del Verbo? El Verbo se hizo carne en María, porque fue la criatura más humilde y vacía de sí misma. La humildad de esta creatura hacía que Dios estuviera en el corazón de María “a sus anchas”.

La humildad de Dios

Pero esta verdad se hace más fuerte si consideramos que la Encarnación supone antes el misterio de la humillación de un Dios. Si la Madre de un Dios encarnado había de tener una virtud especial que la asimilara a su Hijo, se necesitaba una Madre humilde para un Dios tan humillado[2]. Si San Pablo recomendaba a los simples fieles, por el solo hecho de llevar el nombre de Cristo: Tened los mismos sentimientos que Cristo Jesús, quien existiendo en la forma de Dios... se anonadó a sí tomando la forma de siervo (Ro  2, 5-6), ¿qué humildad no buscaría Dios en su Madre? Y es que como ya decía acertadamente el filósofo “lo semejante busca lo semejante[3]. Tanta humildad buscaba en la tierra su correspondencia más exacta, y la halló en la Santísima Virgen.

La humildad de María

El mundo en su creación salió de la nada. De la nada de un Dios que decide, en la plenitud de los tiempos[4] aniquilarse voluntariamente, salió esa redención que nos sacó de la nada de nuestra miseria y postración. Y junto al aniquilamiento del Verbo, figuró la humildad de María, revestida de caracteres especiales. Veamos algunas de las peculiaridades de su humildad

María está llena del mérito y es humildísima (cosas muy difíciles de hallar juntas):

A veces se halla gente humilde, es difícil hallarla pero las hay. Generalmente se trata de sujetos desprovistos de todo conocimiento, sin mérito alguno humano y sobrenatural, personas que no tienen de qué enorgullecerse, no tienen en qué apoyar su soberbia (aunque la naturaleza humana con facilidad encuentra falsos soportes). La experiencia demuestra que a veces basta que percibamos que contamos con un determinado talento para ufanarnos de ello al instante[5]. Lo maravilloso es esto: que puedan unirse en una misma persona el "llena de gracia" del ángel, y el "He aquí la esclava del Señor" tan sincero de María.

  • María unió la plenitud de los honores a la máxima humildad:

Un ángel de primera línea la saludó, y con un saludo único e irrepetible; sabe que todas las generaciones la llamarán bienaventurada y, sin embargo, se llama a sí misma sierva, y declara que Dios ha mirado su bajeza (¡y no era mera retórica!). Sabemos muy bien, pues nos lo confirma nuestra experiencia cotidiana, que los honores son lo que más ensoberbecen a las gentes. Podemos encontrar casos a millares ¡qué difícil es hallar uno con talento y que sea humilde, ¡no…!; pero no fue así con María. Cuanto María es más exaltada Ella responde con mayor humildad y con mayor sumisión a Dios (que es precisamente en lo que consiste la verdadera humildad: en la sumisión a Dios[6]).

  • María unió la plenitud del poder y la humildad:

No parece muy necesario explicar el poder que encierra el ser Madre de Dios; y María se dio cuenta de ello desde el primer momento ¡Y qué diverso que es esto en Ella que en el resto de los hombres! Mientras que los hombres, apenas contamos con un poco de poder, movidos por el fondo de orgullo que hay en nosotros, quizás aun inconscientemente solemos hacerlo sentir a los demás –y a veces se es hiper celoso del mismo[7]–, en María no fue así. Con razón podemos aplicarle aquellas palabras del salmo de que “un abismo llama a otro abismo” (Sal 41, 8). El abismo de la humildad de María atrajo el abismo de un Dios humillado, quien la cubrió con todas su gracias y su poder. Su abajarse le alcanzó una indisoluble unión al Omnipotente, y lo llamativo del caso es que, en Ella, ese poder tremendo de que gozaba, nunca se transparentó en alguna actitud jactanciosa ni muchos menos altanera.

Nuestra humildad

Todo cuanto el Verbo Encarnado hizo y enseñó lo hizo para nuestra instrucción y para su imitación[8]. Contemplando la Encarnación debemos cotejarnos con Cristo y con María, examinando nuestra humildad.

Los gentiles debieron haber conocido racionalmente la humildad, estudiando naturalmente la injusticia, vanidad y extravagancia vergonzosa del orgullo y la soberbia, y despreciando a los arrogantes y orgullosos, mientras que elogiando a los modestos y humildes.

Algunos judíos, con espíritu sobrenatural, supieron por la divina revelación que sin humildad carecen de cimiento las demás virtudes.

Pero los cristianos tenemos en la Encarnación el ejemplo más fuerte y asequible de un misterio de humildad: Dios hecho niño en el seno de una Madre que se llama a sí misma esclava y siente y obra como una servidora.

Querer ser cristianos, querer aprovecharse de la Encarnación y apetecer las glorias que brinda la vanidad, es renegar del misterio de la Encarnación. Querer ser religiosos y no estar dispuestos a sufrir humillaciones, no aceptar con santa resignación –es más, con total abandono en Dios– las contrariedades que Él nos pueda mandar –para humillar nuestra soberbia– es un modo de despreciar el mensaje clamoroso de humildad que Dios y su Santísima Madre nos ofrecen en la Encarnación.

Para que esta fiesta no pase sin dejar en nuestro ánimo un fruto duradero, hagámonos eco de la invitación divina contenida en la carta a los hebreos:

Mira, haz todas las cosas conforme al modelo que te ha sido mostrado[9].

¡Sí, miremos al Verbo Bueno del Padre Bueno[10], miremos a la humildísima María, su Madre, con un deseo eficaz de reproducir en nosotros su humildad, y con el Dante[11] invoquémosla humildemente con las palabras que la liturgia misma pone en sus himnos para esta Solemnidad:

 

Vergine Madre, figlia del tuo figlio,                ¡Virgen y madre, hija de tu hijo,

umile e alta più che creatura,                        alta y humilde como no hay criatura…

tu se’ colei che l’umana natura                      Tú ennobleciste la humanal natura

nobilitasti sì, che ’l suo fattore                       tanto, que en su grandeza el Hacedor,

non disdegnò di farsi sua fattura.                  no desdeñó encarnar su propia hechura.

 

Que levantando la mirada a María y apelándonos a su misericordia podamos copiar y reproducir en nosotros el extraordinario ejemplo de humildad que se nos hace patente en la Encarnación del Verbo, gracia esta que Dios –en su bondad infinita– nos vuelve a ofrecer hoy en don.

Que María Santísima de la Anunciación nos alcance a todos esta gracia. Que así sea.




[1]Nos ayudaremos en esta homilía de algunos conceptos tomados del repertorio orgánico de textos para el estudio de las homilías dominicales y festivas, Verbum vitae, La palabra de Cristo. Mons. Ángel Herrera Oria, pág. 172 y ss. del Tomo X, BAC 1959.

[2]La Encarnación del Verbo de Dios supuso el más extremo abajamiento y anonadamiento que pueda pensarse, de lo cual el escándalo de la cruz es su mejor expresión y cumplimiento.

[3]Aristóteles, Moral a Nicómaco, hablando de los caracteres generales de la amistad. Libro VIIIº, cap. I.

[4]Cfr. Gal 4, 4.

[5]En estos días vi una entrevista de la tv argentina que le hacían a un pastor argentino famoso quien prometía a los que fuesen ungidos con alcohol en gel y nardo la preservación del mal del coronavirus. Ante el periodista que lo acusaba de usar de embustes para manipular a la gente sencilla para sacarle dinero, este pastor respondía, no sin temeridad y ufanía, más o menos estas palabras: “¡Campeón … vos sabes quién soy yo … yo soy el pastor xxx… vos de esto no entendés nada, déjame a mí que de esto sí entiendo…!”. Honestamente jamás nos imaginaríamos a la Virgen dando una tal respuesta.

[6]Cfr. Santo Tomás de Aquino, S. Th., II-II, Q. 161, a. 2 ad 3º.

[7]Hay gente que no tolera a otros que les haga sombra, pues los perciben como una amenaza a su autoridad.

[8]Cfr. Ro 15, 4: “…todo lo que fue escrito en tiempos pasados, para nuestra enseñanza se escribió”. Si esto se dice las cosas del Antiguo Testamento, ¿con cuánta mayor razón hemos de aplicarlo a la Encarnación del Verbo?

[9]Cfr. Hb 8, 5.

[10]San Atanasio, Contra Gentiles, 40-41.

[11]Dante Alighieri, Divina Comedia, III – XXXIII, 3 ss.