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Versión virtual. Año XXIV. N° 358

Roma, 31 de enero de 2020

Memoria de San Juan Bosco

Aniversarios y fundaciones de las Servidoras

El día de la Inmaculada Concepción del año 2019 elevamos de un modo muy especial nuestra acción de gracias a Dios por el 25º aniversario de votos perpetuos del primer grupo de “Servidoras” en nuestro Instituto. La perseverancia en la vocación es un don inestimable que solo Dios concede a quienes se lo piden con insistencia y custodian con fidelidad este don. Es por eso que debemos ser agradecidas a Dios por su misericordia hacia nuestras almas y tomar como ejemplo la fidelidad de quienes nos preceden, buscando vivir cada día con más radicalidad nuestros cuatro votos que tan hermosamente nos atan a nuestro Esposo.

 

• M. del Consuelo

• M. de Jesús

• M. del Santísimo Sacramento

• M. de Loreto

• M. de la Encarnación

• M. del Verbo Encarnado

• M. de la Concepción

• M. Mater Creatoris

• M. de Fátima

• M. de Schöenstatt

• M. de Itatí

• M. de la Providencia

• M. del Redentor

• M. del Sagrado Corazón de Jesús

• M. Aurora del Niño Jesús

• M. de Caná

• M. de los Desamparados

• M. de la Contemplación

• M. del Sagrario

• M. Sophie

• M. de Jerusalén

• M. Ancilla

• M. de Jesús Sacramentado

• M. Fidelis

• M. de la Fe

• M. del Calvario

• M. Dolorosa

• M. del Carmen

• M. de la Paz

• M. Rosa Mística

• M. de Nazareth

• M. del Corpus Domini +

• M. del Espíritu Santo

• M. Nazarena

• M. de Monserrat

• M. de las Victorias

• M. de la Carrodilla

• M. de Gema de Jesús

• M. de la Misericordia

• M. de Luján


El grupo de hermanas que hizo su profesión perpetua en San Rafael, Argentina, el 8 de diciembre de 1994

Dice nuestro Directorio de Obras de Misericordia que “los niños son Cristo, el que los recibe ‘a mí me recibe’ (Mt 18,5); en todo hombre está ‘Jesús oculto en el fondo de su alma’[1]. Por eso decía San Agustín: ‘en Él somos cristos y Cristo’[2][3]. Para poder recibir a Cristo en los más pobres, se fundó hace 15 años, el 18 de diciembre de 2004, el Hogar de niños “San Nicolás” en Ivano Frankivsk, Ucrania.

 

Al día siguiente, el 19 de diciembre, fiesta de san Nicolás de Bari para la Iglesia greco-católica, se abrió oficialmente la nueva comunidad “Nuestra Señora de Siberia” en la ciudad de Nizhnevartovsk, Rusia. Las hermanas ayudarán en la atención pastoral en cuatro comunidades parroquiales: tres greco-católicas y una comunidad de rito latino.

 

El día 25 de diciembre se cumplieron 10 años de la fundación de la Residencia para Universitarias “Nuestra Señora de Cartago”, atendida por nuestras religiosas para recibir a jóvenes subsaharianas que estudian en Túnez.

 


[1]Santa Teresita del Niño Jesús, Historia de un alma, cap. IX, Ed. Apostolado Mariano, Sevilla, 1983.

[2]San Agustín, Enarraciones sobre los Salmos, XXVI, II, 2: CCL 38,154ss.

[3]Directorio de Espiritualidad, 28.

Votos perpetuos, primeros votos y cambio de nombre de las Servidoras

El día 3 de diciembre del año 2019, en las vísperas de la Presentación de la Virgen en el Templo, según el calendario juliano, cambiaron sus nombres y tomaron el hábito ocho novicias ucranianas:

  • Natalia Rucyn 

Maria Aháta

  • Iryna Shevchuk

Maria Ocelia Slova

  • Oksana Korchevska 

Maria Vsechysta

  • Anastasia Harhat 

Maria Utikha Zaplakanykh

  • Halyna Kukhar 

Maria Dobrocerdna

  • Olga Tsaider 

Maria Únivska

  • Vita Beley 

Maria Radist Pomyluvannia

  • Diana Machohan 

Maria Khrystofora

 


En el rito bizantino nuestras hermanas visten como novias antes de recibir el hábito religioso

 

En Estados Unidos, en la basílica de la “Inmaculada Concepción” de Washington, el pasado 6 de diciembre recibieron el hábito trece novicias.


Las novicias junto a sus madrinas al momento de recibir el velo durante la Santa Misa

 

Al día siguiente, en la catedral “María Inmaculada” de Loja, Ecuador, recibieron el hábito veintidós novicias. Dos de ellas habían cambiado sus nombres el 3 de ese mes.

  • Gabriela Ruiz

Maria Mater Liberalis

  • Cinthia Guapanqui

María Madre de los Afligidos


Las novicias luego de recibir las Constituciones del Instituto durante la celebración Eucarística

 

En Italia, en la casa de formación monástica “San Pablo de las Clarisas”, en Tuscania, recibió el hábito religioso el día de la Inmaculada Concepción la novicia María Inés de Jesús.


La Hermana María Inés de Jesús el día de su toma de hábito junto a la Madre M. del Huerto (izquierda) y su bedel M. Bohonevista (derecha)

Mediante la profesión de votos entregamos totalmente nuestra vida a Dios en holocausto. Sin embargo, como enseña nuestro Directorio de Vida Consagrada, “se trata de entregarlo todo, pero no como fin en sí mismo, sino para verse libre de todos los impedimentos que podrían apartar de la caridad perfecta y por tanto en orden a una consagración más íntima a Dios y una entrega nueva y especial al servicio de Dios y a la misión salvífica de la Iglesia”[1]. El día 9 de diciembre en la Parroquia del “Sagrado Corazón” en Caloocan, Filipinas hicieron sus votos perpetuos las hermanas Maria Huwaran ng Pananampalataya y Maria Birhen ng Rosaryo ng la Naval. En la misma celebración realizó su primera profesión la hermana Sapientia Crucis.


Hnas. M. Huwaran ng Pananampalataya, M. Birhen ng Rosaryo ng la Naval, Madre M. Mater Compassionis, hna. M. Sapientia Crucis y Madre M. Madre Dolorida

En la memoria de San Juan de la Cruz, once novicias recibieron el hábito religioso en la catedral “Santa Maria Assunta” de Segni, Italia, mientras que el 29 de diciembre en Egipto, la novicia Mariam Moaina, que en el siglo se llamaba Giuliana Reda, cambió su nombre y recibió también el hábito religioso.


Durante la consagración a la Virgen Santísima y al Sagrado Corazón, encomendándoles su vocación y pidiendo la gracia de morir con el santo hábito


Hna. Mariam Moaina




[1]Directorio de Vida Consagrada, 14.

Homilía del R.P. Maxim Gurezov, IVE, en la Santa Misa en la iglesia de “Santa María del Rosario” en Roma, con ocasión del inicio del “Año Cateriniano”

El pasado 17 de enero dimos inicio en nuestro Instituto al Año Cateriniano, para profundizar en la vida y en la doctrina de esta gran santa que amó profundamente a Cristo y a su Iglesia. Se eligió esta fecha por tratarse del día en que, en el año 1377, por mediación suya el Papa regresó definitivamente de Avignon, Francia, a Roma. En la Provincia de Italia se organizó una peregrinación a los lugares particularmente ligados a la santa en Roma, iniciando con la Santa Misa en la iglesia de “Santa María del Rosario”, lugar donde se conserva la mano izquierda de la santa, que al finalizar la Misa pudimos venerar. Publicamos a continuación el sermón del P. Maxim Gurezov, IVE.

Hoy, comenzando este año dedicado a santa Catalina de Siena, quisiera reflexionar con ustedes sobre algunos aspectos de la vida de esta grandiosa santa, «una mujer que tuvo un papel eminente en la historia de la Iglesia»[1]. No bastaría un solo sermón para hablar de santa Catalina, además no soy un especialista en la vida de santa Catalina, pero puedo testimoniar su poderosa intercesión.

Mi mamá era y es muy devota de la santa. Después de haber tenido sus primeros hijos, pasó un largo período durante el cual no pudo tener más hijos, entonces le hizo un voto a santa Catalina prometiéndole que si nacía una mujer la llamaría Catalina. Después de algunos meses, nació una niña, pero a último momento mi papá no quiso llamarla Catalina porque, antes de conocer a mi mamá, en su adolescencia, él había tenido una novia de nombre Catalina y entonces no quería tener una Catalina en la familia. Por eso la niña que nació se llamó Daria. Al año siguiente nació otra niña… En ese momento mi mamá recordó que no había cumplido la promesa hecha a santa Catalina, entonces le dijo a mi padre que si no quería que la casa se llenase de mujeres, debía llamarla Catalina. Entonces la llamaron Catalina. Les cuento esto como una anécdota personal.

Hoy he elegido para hablarles sobre dos aspectos de los numerosos que podríamos encontrar en la vida de santa Catalina.

El primer aspecto se refiere a la generosidad y a la fortaleza con la cual Ella afrontaba los sufrimientos. Elegí este tema por la afinidad y cercanía que tiene con nuestro carisma, con nuestro modo propio de santificación, porque nosotros «debemos esforzarnos en vivir con plenitud el radicalismo del anonadamiento de Cristo y de su condición de siervo, y de este modo “transfigurar” el mundo»[2].

El segundo aspecto, que es tal vez aquello que más destaca en la vida de santa Catalina de Siena, es el amor a la Iglesia. Me pareció que puede ser de mucha actualidad para los tiempos que vivimos ahora, en los cuales la Iglesia es atacada por todas partes.

Ambos aspectos, a mi modo de ver, están muy unidos, al punto que podría decirse que uno ayuda al otro.

 

1. Su fortaleza y generosidad en el sufrimiento

Escribe su confesor el Beato Raimundo de Capua, que Jesús le había inspirado el pensamiento de pedir la fortaleza, y que la santa comenzó a pedirla con insistencia. Ante estas insistentes oraciones Jesús le respondió «Hija, si quieres conseguir la fortaleza debes imitarme. Acepta por tanto las pruebas y aflicciones; súfrelas no solo con paciencia sino con gusto; son tesoros que perduran, porque cuanto más sufres por mí, tanto más me serás semejante y, según las enseñanzas del Apóstol, cuanto más te me asemejas en los sufrimientos, tanto más me estarás cercana en gracia y gloria. Considera, consecuentemente, mi querida hija, las cosas amargas como si fuesen dulces y afectuosas y tendrás certeza que tu fortaleza aumentará siempre»[3].

Después de esta revelación Catalina empezó a sufrir varias pruebas y tentaciones durísimas, que aumentaban siempre más, sin que Ella entendiera el porqué de estas pruebas. Y aquí se aprecia su generosidad, pues comienza a despreciarse a sí misma con estas palabras «¡Oh tú, la más vil de las creaturas! ¿Eres digna de recibir alguna consolación? Recuerda tus pecados, esto te hará mucho bien si quieres evitar la condenación eterna, sufriendo durante el breve curso de tu vida estos dolores y esta oscuridad. ¿Por qué entonces te afliges? Si logras escapar del infierno, Jesucristo te consolará por toda la eternidad. No es el gozo presente lo que te ha movido a servirlo, sino la esperanza de poseerlo eternamente en el Paraíso. Levántate, no abandones ninguna de tus prácticas de piedad y canta para darte gran coraje las glorias de tu Creador»[4]. Y un día en oración entendió que estas pruebas eran fruto de aquellas oraciones que Ella hacía, pidiendo la fortaleza. Y entonces al instante se resolvió a hacer frente a estas pruebas con coraje hasta que lo quisiese su divino Esposo. En ese momento la asaltó una tentación todavía más fuerte que le decía: «Pobre alma miserable, ¿qué cosa tienes intención de tomar sobre tus espaldas? Entiéndelo, no puedes pasar toda la vida en este estado, porque te atormentaremos hasta tu muerte si no nos obedeces»[5]. Catalina, recordando el aviso que había recibido, le respondió: «He elegido el sufrimiento como mi consuelo y no me será doloroso sufrir tales aflicciones y aún más grandes por el amor de Jesús y por todo el tiempo que a Él le plazca»[6].

Con estas palabras cesó la tentación y se le apareció el mismo Cristo que le decía: «Catalina, hija mía, considera lo que he sufrido por ti y jamás te resultará penoso sufrir por mí». Pero la santa le preguntó al Salvador en dónde estaba Él cuando su corazón estaba atormentado por todas estas tentaciones. Y Jesús le respondió que estaba en el centro de su corazón. El signo y la prueba de esta presencia eran justamente la tribulación y la tristeza que Ella experimentaba por tener pensamientos y tentaciones de este género.

Esto nos hace ver que el Esposo del alma es siempre fiel. Es Él quien les da la fuerza para continuar hacia adelante. No se tienen que olvidar nunca de esta presencia del Esposo en el corazón, cualquiera sea la tribulación, cualquiera sea la tentación, la dificultad; basta dirigir la mirada a Él y con generosidad aceptar y afrontar la prueba. Como dice el profeta Jeremías: Porque ciertamente te libraré, y no caerás a espada, sino que tu vida te será por botín, porque tuviste confianza en mí… (Jer 39, 18).

 

2. Amor a la Iglesia

«El siglo en el que vivió —siglo XIV— fue una época tormentosa para la vida de la Iglesia y de todo el tejido social en Italia y en Europa. Sin embargo, incluso en los momentos de mayor dificultad, el Señor no cesa de bendecir a su pueblo, suscitando santos y santas que sacudan las mentes y los corazones provocando conversión y renovación»[7]. Los tiempos que vivimos no son tampoco fáciles, más bien son muy difíciles y esto me parece que ya es muy claro para todos. Pero esto no debe hacer que pierda fuerza nuestra fe y nuestro amor a la Iglesia. Porque nosotros creemos firmemente y estamos convencidos que el Cuerpo Místico de Cristo es Jesús mismo «continuado, difundido y comunicado»[8]. Y como nos han enseñado siempre: «“A Jesús se lo ama y se lo sirve en la Cruz y crucificados con Él, no de otro modo”. Y lo mismo podemos decir de la Iglesia respecto al Cuerpo Místico de Cristo: a la Iglesia se la ama y se la sirve en la Cruz y crucificados con ella, no de otro modo»[9].

Santa Catalina tiene muchísimas enseñanzas y ejemplos de este amor crucificado por la Iglesia. Antes de su muerte, Catalina vio que toda la Iglesia estaba colmada de cismas y divisiones, vio al Vicario de Cristo con muchísimas dificultades y circundado de persecuciones. Esto le provocaba enormes tormentos a la santa, pero Dios, antes que ella muriese, le dio una consolación: vio que las personas que perseguían al Papa eran arrestadas, otras morían y entonces se estableció un poco de paz. Pero no terminaba todo aquí, porque más tarde, aquello que el demonio no había logrado conseguir por medio de los cismáticos y de las personas extrañas a la Iglesia, quería hacerlo con las personas que habían permanecido fieles a la Santa Sede. Entonces creó una división entre el mismo Papa y el pueblo de Roma, hasta tal punto que la gente del pueblo amenazaba con asesinar al Papa. Catalina había quedado muy angustiada con esta noticia, y entonces aumentó las lágrimas y las súplicas por la Iglesia y por el Papa. Jesús en una aparición le dijo: «Ese pueblo que continuamente blasfema de mi santo Nombre, caerá en el crimen, y cuando lo haya cometido, ejerceré mi venganza y lo destruiré porque mi justicia exige que no soporte más sus iniquidades»[10]. Nuestra santa trataba de interceder por el pueblo, y esto se prolongó por varios días y varias noches, con grandísimos sufrimientos corporales. Finalmente obtuvo lo que pedía con estas palabras: «Señor, puesto que tu justicia debe cumplirse, te pido encarecidamente que inflijas a mi cuerpo el castigo que merece este pueblo. Sí, por el honor de tu Nombre y el de tu Santa Iglesia, beberé gustosa ese cáliz de sufrimiento y de muerte. Tú sabes que siempre lo he deseado y que tu gracia ha inflamado siempre mi alma con ese deseo»[11]. Catalina no tuvo ninguna respuesta a estas palabras, y entonces comprendió que su oración había sido escuchada. En efecto, la sedición comenzó a disminuir y después de poco tiempo terminó, mientras que la santa comenzaba a sufrir terribles tormentos. Y antes de morir dijo estas palabras: «Al separarme de mi cuerpo yo, en verdad, he consumido y dado la vida en la Iglesia y por la Iglesia Santa, lo cual es una singularísima gracia»[12].

Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame(Mt 16, 24). Estas palabras Jesús las dirige a todos, a cada cristiano, también hoy; cuánto más a una Esposa de Cristo, que ya ha renunciado al mundo y quiere seguirlo a donde Él vaya, «ella debe hacer propios los pensamientos de Él; favorecer sus intereses, compartir sus trabajos, asociarse a su destino»[13]. También hoy el Esposo busca un hombre que construyera un muro y se mantuviera de pie en la brecha ante mí, para proteger la tierra e impedir que Yo la destruyera (Ez 22, 30). Antes de la muerte de la santa, en una aparición, Jesús le dijo: «También te prometí, y de nuevo te lo prometo, que la Iglesia, mi esposa, será reformada mediante los sufrimientos de mis servidores a los que invito a que se unan a ti para expiar, mediante la amargura y el llanto, las iniquidades de sus ministros»[14]. Esta invitación hoy resuena para cada una de ustedes.

Queridas hermanas, todo este cuadro de sufrimiento que muy pobremente he presentado de la vida de la santa, proyectándolo también sobre nuestra vida, nos podría asustar de un modo u otro, nos podría llevar al desaliento subestimando nuestras posibilidades, nuestras fuerzas. Pero tenemos que alejar estos pensamientos del mismo modo que lo hacía santa Catalina, diciendo: «Confío en el poder del Señor; no en el mío»[15]. Viviendo cada día con esta conciencia fundamental No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca; de modo que todo lo que pidáis en mi nombre os lo conceda (Jn 15, 16).

Termino con las palabras de Jesús en la aparición que le hizo a Catalina antes de su muerte, que se pueden aplicar a cada una de ustedes: «todo ha sido y será cumplido de acuerdo con mi suprema y divina Providencia de la que tiene origen o permite todo lo que te ocurre, las tribulaciones o los consuelos tanto espirituales como corporales, todo tu bienestar de alma y cuerpo, el que

puedas ser santificada en mí y que mi Verdad se cumpla en ti, porque la sangre de mi Hijo eterno te ha revelado que fuiste creada para la vida imperecedera»[16].

Encomendamos este inicio del año dedicado a santa Catalina a María Santísima, madre del Celestial Esposo y a las oraciones de santa Catalina de Siena, modelo de Esposa fiel.


Veneración de la mano izquierda de santa Catalina a continuación de la Santa Misa


Habitación en la que murió santa Catalina


Peregrinando a San Pedro por el mismo camino que hacía santa Catalina todos los días hacia el final de su vida

 


[1]Benedicto XVI, Audiencia general, miércoles 24 de noviembre de 2010.

[2]Directorio de Vida Consagrada, 227.

[3]Raimundo de Capua, Vida de santa Catalina de Siena, I, X, 24.

[4]Raimundo de Capua, Vida de santa Catalina de Siena, I, X 25.

[5]Ibidem, I, X.

[6]Ibidem.

[7]Benedicto XVI, Audiencia general, miércoles 24 de noviembre de 2010.

[8]Directorio de Espiritualidad, 227.

[9]P. Gustavo Nieto, Omnia in Christo instauranda, Atti dell’IVE Meeting; Santa Misa en San Pedro, Ciudad del Vaticano, 116.

[10]Raimundo de Capua, Vida de santa Catalina de Siena, Vida. III, X

[11]Ibidem.

[12]Benedicto XVI, Audiencia general, miércoles 24 de noviembre de 2010.

[13]Columba Marmion, Sponsa Verbi. Votis omnibus Verbo adhaerere, 24.

[14]Raimundo de Capua, Vida de santa Catalina de Siena, Vida. III, III, 110.

[15]Ibidem, II, X, 24.

[16]Ibidem, III, III, 111.